¿Qué es?
La educación emocional se puede
describir según Bisquerra (2000) “como un proceso educativo, continuo y
permanente, que está presente durante todo el ciclo vital”.
Según Lucas Malaisi la Educación
Emocional es “el proceso de enseñanza de las habilidades emocionales
mediante el acompañamiento y apuntalamiento de la persona en el ejercicio y
perfeccionamiento de las mismas”.
Por lo tanto, la educación
emocional:
ü Es un
proceso porque implica por un lado un tiempo (toda la vida, y no un día) y por
otro lado, cambios, que son progresivos en la adquisición de dichas
habilidades.
ü Es una
enseñanza, dado que se basa en la transmisión de conocimientos y la corrección
de lo erróneo (comportamientos agresivos, impulsivos o desadaptativos en
general).
Fomentando la educación
emocional, se trabaja en la inteligencia emocional de cada individuo
¿Inteligencia
emocional o educación emocional?
Las emociones son muy importantes
en el desarrollo de los individuos y por eso se hace necesario que formen parte
de la educación. Pero educar emocionalmente, de forma integral, no es un reto
fácil. Por eso es muy importante que los adultos también tengan una buena
formación y situación emocional.
Cuando se entra en el mundo del
trabajo emocional, se encuentran dos conceptos muy similares, pero con pequeños
matices. Estos dos conceptos son: la inteligencia emocional y la educación emocional.
Se considera que uno de los
primeros autores en hablar de inteligencia emocional, fueron Salovey y Mayer en
1990 que describieron la inteligencia emocional “como la habilidad para
manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos
conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones”.
Según estos autores la inteligencia
se estructura en 4 bloques (Bisquerra, 2012):
1)
Percepción emocional: Las emociones son percibidas, identificadas y valoradas. Tanto
las de uno mismo como las de los demás.
2) Facilitación emocional del
pensamiento: Las emociones sentidas se hacen
conscientes y esto hace que se tenga información importante de estas emociones.
3)
Comprensión emocional: Consiste en comprender y analizar las emociones, y sus
transiciones. Esto implica saber nombrar las emociones y reconocer su relación.
4)
Regulación emocional: Es el control de las emociones, incluyendo la habilidad de
saber distanciarse de una emoción y/o de mitigar su efecto. También incluye la
habilidad para regular las emociones de uno mismo y de los otros.
Daniel Goleman, años después
quien tuvo un gran éxito con su libro de Inteligencia emocional (1995), fue quien
produjo un gran movimiento acerca de la inteligencia emocional que hizo más
visible su importancia. Para él, abarca cinco competencias básicas (Goleman,
1999):
1) El conocimiento de las propias emociones: La capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en
que aparece.
2)
La capacidad de controlar las
emociones: La conciencia que tiene uno mismo de él y sus
emociones es una habilidad básica que permite controlar los propios sentimientos
y adecuarlos al momento.
3)
La capacidad de motivarse uno
mismo: Consiste en el autocontrol de la vida emocional
y la subordinación a un objetivo para poder mantener la atención, motivación y creatividad.
4) El reconocimiento de las
emociones ajenas: Es la capacidad empática, de
sintonizar con las señales que indican lo que necesitan o qué quieren los
demás.
5)
El control de las relaciones: Es la habilidad para relacionarse con los otros, a través de relacionarse
adecuadamente con las emociones ajenas.
Analizando las definiciones que
estos dos autores hacen de la inteligencia emocional, con formas de enfocarlas
diferentes como muchos otros autores que las definen, tienen una base común. Se
puede concluir que la inteligencia emocional consiste, en conocer las propias emociones
y saberlas gestionar.
ENTONCES!!!
ü Por
habilidades emocionales entendemos los cinco ejes constitutivos de la
Inteligencia Emocional
ü En cuanto
al acompañamiento, hace referencia a otro humano que está junto a quien aprende,
compartiendo un cierto período de tiempo (no un libro ni un transeúnte); esta
es la función del docente, padre, madre, abuelo, etc.
ü Por el
término ejercicio hace referencia a la importancia de que la persona practique
y ejercite tales aprendizajes.
ü Por
último, la palabra perfeccionamiento hace referencia a la mejora continua de
las habilidades emocionales mediante su ejercicio por parte de la persona y el
apuntalamiento del educador.
Perfeccionamiento
que no tiene fin, puesto que tal enseñanza puede realizarse a lo largo de toda
la vida. Sin embargo, de niños es cuando más receptivos somos, por lo tanto, es
cuando más efectiva es tal educación.
Algunos de los objetivos
emocionales que nos podemos plantear, según Bisquerra (2012, pp27-28) son:
≠
Adquirir un mejor conocimiento de las
propias emociones.
≠
Identificar las emociones de los demás.
≠
Denominar a las emociones
correctamente.
≠
Desarrollar la habilidad para regular
las propias emociones.
≠
Subir el umbral de tolerancia a la
frustración.
≠
Prevenir los efectos nocivos de las
emociones negativas.
≠
Desarrollar la habilidad para generar
emociones positivas
≠
Desarrollar la habilidad de
automotivarse
≠
Adoptar una actitud positiva ante la
vida
≠
Aprender a fluir en la vida
Todos estos objetivos de
educación emocional se pueden adaptar en función de la edad, las características
personales, el estado de madurez, el contexto, etc. Es decir, según quien sea
el destinatario de la educación emocional se van a redefinir los objetivos.
Para ello también debemos seguir
una metodología, principalmente práctica (juegos, dinámicas de grupo,
relajación, etc.). Esto es debido a que con el saber (información de las
emociones) no es suficiente, se tiene que saber hacer, saber ser, saber estar y
saber convivir.
Para concluir con los objetivos
de la educación emocional, se puede afirmar que “las aplicaciones de la
educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones de la vida”:
ü comunicación
efectiva y afectiva
ü resolución
de conflictos
ü toma de
decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia,
anorexia, intentos de suicidio), etc.
En último término se trata de
desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo,
desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad de adoptar una actitud
positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar
emocional, que redunda en un mayor bienestar social.” (Bisquerra y Pérez, 2012,
p.2)
Estos objetivos se pueden
trabajar junto con las cinco competencias que propone el modelo del GROP (Grupo
de Recerca en Orientación Psicopedagógica) de la Universidad de Barcelona
descrito para Bisquerra en 2008 (Bisquerra y Pérez 2012). Las cinco
competencias son:
ü Conciencia
emocional: consiste en conocer las propias emociones y las de los demás.
Se consigue a través de la observación, tanto autoobservación como observando a
los demás. Se tiene que utilizar el lenguaje emocional verbal y no verbal de
forma adecuada.
ü Regulación
emocional: dar una respuesta apropiada a las emociones que se
experimentan, sin descontrolarse ni reprimirse. Para una buena regulación
emocional son importantes las habilidades de la tolerancia a la frustración, el
manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones y el desarrollo de
la empatía.
ü Autonomía
emocional: equilibrio entre la dependencia emocional y la desvinculación.
Esto supone no verse seriamente afectado por los estímulos del entorno. Para
ello es necesario tener una sana autoestima, autoconfianza, percepción de
autoeficacia, automotivación y responsabilidad.
ü Habilidad
social: son las actitudes que facilitan las relaciones
interpersonales. Algunas de estas actitudes son la escucha y la capacidad de
empatía.
ü Competencias
para la vida y el bienestar: son un conjunto de habilidades,
actitudes y valores que promueven la construcción del bienestar social y
personal. Estas actitudes tienen que ser positivas si se quiere un entorno
emocional positivo.
Tanto los objetivos como las
competencias, se tienen que trabajar con una visión integradora, holística y
globalizada. Ya que los niños en la edad de infantil, trabajan las áreas de
forma globalizada.
Experimentar emociones es
natural, no es algo ni malo ni bueno, pero nuestras emociones suelen tomar el
control. La educación emocional permite desarrollar habilidades para la gestión
emocional y de este modo controlarse uno mismo, antes de que sean las emociones
las que nos controlen.
Por supuesto a esto, los padres
deben añadir una interacción respetuosa y amorosa, porque son el ejemplo y el
espejo en el que se miran los hijos. Por eso es importante empezar por uno
mismo y trabajar nuestras emociones y habilidades (sociales, personales y
emocionales), para luego poder ayudar a los niños a trabajar las suyas.
No siempre es fácil identificar
lo que sentimos. Muchas emociones se mezclan, otras veces tendemos a ocultarlas
y no nos percatamos de lo que realmente estamos sintiendo aunque esa emoción
nos esté controlando. Enseñamos a los niños y niñas a pensar y a actuar, a
decidir, pero nos olvidamos de enseñarles a sentir……Si no les enseñamos a sentir,
esas emociones afectarán a su pensamiento, actos, y decisiones….
Es imprescindible
prestar atención a la educación emocional de los niños y niñas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario